Fronteras de Hormigón propone un viaje por el Muro Atlántico y la Fortificación del Pirineo, dos impresionantes infraestructuras defensivas construidas en el contexto de la II Guerra Mundial que casi se tocan en la desembocadura del Bidasoa, allí donde se encontraron en 1940 sus impulsores, los dictadores Adolf Hitler y Francisco Franco.

La exposición desvela las motivaciones estratégicas que llevaron a la concepción del Muro Atlántico y la Fortificación del Pirineo, muestra el desarrollo de ambos proyectos descomunales y dedica especial atención a sus auténticos protagonistas, centenares de miles de trabajadores, en su mayoría represaliados políticos del nazismo y el franquismo, sometidos a terribles condiciones de miseria y violencia. 

Fronteras de Hormigón invita a redescubrir búnkeres y estructuras hoy semienterradas en las playas del golfo de Bizkaia o cubiertas por la vegetación a pocos pasos de la frontera y a comprenderlos como cicatrices de un pasado traumático y ominoso.